Se cuenta de un médico parisién, quien recibió la visita de un cliente, el cual le refirió su estado de turbación moral, su sentimiento de pecado, su preocupación por la eternidad.
El médico que no entendía de enfermedades del alma, creyó que se trataba de un caso de neurastenia (depresión) y aconsejó buen alimento y distracción.
- Lo primero no me falta – dijo el enfermo.
- Pues no es nada más que cuestión de distracción- afirmó el médico, muy seguro de su ciencia, le aconsejo acudir a la funciones del payaso Garric, nadie puede estar triste delante de él.
- Señor, ese remedio no sirve para mí – replicó el enfermo decepcionado, - pues yo mismo soy ese payaso; he de mostrarme alegre ante el público para ganarme el pan, pero esto no me da felicidad...
Así hay en el mundo muchos Garric, que aparentan tener felicidad, pero sus almas están vacías, no obstante poseer muchas cosas materiales, de estar coronados por el éxito de sus proyectos, de concitar la administración de los demás, y de recibir el aplauso y honores de los hombres. Los seres humanos tratamos inútilmente de llenar ese vacío del alma con cosas materiales, pero ese vacío solo Dios lo llena.
La verdadera satisfacción del alma es cuando el hombre cree en Jesucristo y lo recibe como Señor y Salvador. “Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás… Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” Juan 6:35, 51
Jesucristo, siendo sin pecado, fue crucificado como un malhechor, y derramó su sangre para redimirnos de la condenación del pecado y darnos vida eterna. Este es un tiempo de mucha hambre y sed espiritual, pero Dios promete, en Cristo saciarlas. Dios a través del profeta Amós, dijo: “He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Dios” Amós 8:11
Ya estamos en esos tiempos, Jesucristo desea que encontremos en Él la verdadera paz y satisfacción. Si ponemos confianza en Jesucristo “Y Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías hartará tu alma, y engordará tus huesos; y serán como huerta de riego, y como manadero de aguas, cuyas aguas nunca faltan” Isaías 58:11
Confiemos nuestra vida a Cristo y no seamos como el payaso Garric que ante los demás reía, pero por dentro se moría de tristeza y soledad.
Escrito por el periodista Miguel A. Matos, periódico El Caribe
Martes 16 de junio de 2009, pág. 20


0 comentarios:
Publicar un comentario